¿Así que has sido infeliz este año?

Ningún año debería ser desperdiciado.

Ningún año merece ser condenado.

Porque mientras que los años buenos te dieron combustible para seguir viviendo,

los años malos te proporcionan semillas de aprendizaje.

Si los fracasos, las pérdidas y los errores aún te pesan demasiado: date una oportunidad.

Es posible que el año que viene, si estás dispuesto, termines de asimilarlo. Un día inesperado, te habrás convertido en una persona diferente a que la fuiste: alguien en quien confías, alguien más grande, que te gusta más.

Si aún te duele el corazón es señal de que por el momento no has pedido. La única persona que podría condenarte por lo que has vivido hasta hoy, eres tú. Olvida los “siempre me pasa”, “nunca lo haré” y “ya está perdido”.

Sólo tú puedes hacer que tu pérdida o tu desastre perduren y se hagan crónicos.

Te daré una buena noticia: No está escrito que seas un mártir, que nadie te quiera, que no le gustes a nadie, que otros te hayan olvidado, que tengas Mala Suerte, que seas un desgraciado o que estés avocado al fracaso. El Universo no podría conspirar contra ti aunque quisiera. Posiblemente, el único que tiene tiempo o interés para hacerlo eres tú mismo. No eres tan importante.

Puede incluso que encuentres un extraño placer al victimizar, algo así como una calma muerta, triste, complaciente y perezosa. Ser una víctima es fácil, sólo tienes que quedarte quieto porque es la mejor forma de saborear la infelicidad. Porque una víctima no pide ayuda, sino rescate.

Algunos adoran a las víctimas: las buscan, las rescatan, las protegen, justifican su comportamiento, su inmovilismo, su dolor. Y a veces, incluso, su crueldad (no hay víctima que no termine convirtiéndose en verdugo). Quizá encuentres a personas así durante un tiempo, pero no podrán cargar contigo para siempre. Y lo que es más importante, nadie merece tener una carga, ni mucho menos ser cargado. Eres mucho más valioso y capaz que todo eso.

No te estoy diciendo que algún día bailarás de alegría por lo que ahora penas. Aunque normalmente, cuando comprendes, es posible que no quisieras cambiarlo.

Si has sido infeliz en 2014 posiblemente ya sabes qué es que te duela el corazón, hasta el punto en el que te falta el aire; posiblemente hayas perdido algo que no vas a poder recuperar, y sientas que esa añoranza lo empapará todo de hoy en adelante, posiblemente ya sepas lo que se siente cuando tienes que perdonarte algo que no hubieras perdonado a ningún otro.

Posiblemente habrás tenido la tentación de mandarlo todo al carajo.

Hasta es posible que hayas descubierto que el rencor es una nube de petróleo que se extiende por tus venas y que tarda mucho tiempo en restaurar sus daños. Es posible también que hayas decidido construir muros impenetrables para protegerte. Este tipo de obras de ingeniería emocional son bastante deficientes. De entre las que he visto hasta a le fecha, las mejores alcanzar a tener una fachada impresionante, alta y sólida, pero son de latón. Este tipo de muros sólo te sirven para fustigarte, generar un dolor preventivo, controlado y continuado en el tiempo, que no te inmuniza de otros dolores futuros.

Nadie te dijo que vivir fuese gratis,

Nadie te dijo que todo tenía que permanecer estático,

Nadie te dijo que tu felicidad no sería vulnerable,

Ni que tus planes no fueran falibles.

Nadie te dijo que no envejecerías, ni enfermarías, ni que era imposible que te equivocases, que no podrías perder.

Nadie te dijo que la vida no implicase esfuerzo, ni que aprender no costase un precio. Porque la vida es mucho más que la foto  de una familia sonriente sobre la chimenea, y mucho más que un pasaje lúgubre. Será mucho más, sin duda, cuando tu penar encuentre un hueco entre lo que tú eres.

Sólo te diré que si algo de esto te pasa, y no quieres hacerlo solo puedes pedir ayuda. No se trata de esperar a que no puedas más y se derrumbe el mundo sobre tu cabeza. No implica perder el control, sino elegir tú cual es la ayuda deseas y reclamarla. Ser ayudado no es debilidad, sino fortaleza, la fortaleza que implica ser capaz de reconocerte vulnerable y darte otra oportunidad.

Quizá tu no decidas qué te va a pasar en 2015, pero sí cuál va a ser tu actitud. Recuerda: no te condenes, no victimices, pide ayuda si la necesitas, busca el aprendizaje y date tiempo para integrarlo. Tu margen de acción para construir tu futuro es más grande de lo que imaginas. Eso te deseo, si en 2014 has sido infeliz.

Patrones de la queja

Roles de la queja . Ricardo Bayón

Gráfico de Ricardo Bayón

¿Qué es la queja? ¿Por qué nos quejamos? ¿De qué manera lo hacemos? ¿Qué dicen nuestras quejas de nosotros? ¿Qué utilidad tiene la queja en nuestras vidas? ¿Es lo mismo una queja que un desahogo?


El qué de la queja

Una queja es la expresión de un hecho por parte de un sujeto con una carga emocional de resentimiento, disgusto, dolor o enfado, ya sea sobre sí mismo, sobre otro, sobre un colectivo, o sobre una entidad más o menos abstracta. Sigue leyendo