Regreso al blog original

2016-06-12 22.24.32Después de un tiempo, y tras muchas experiencias vitales y profesionales, regreso al blog original. Durante algo más de un año he estado alojada en un dominio web que era muy bonito, pero que me resultaba algo difícil de gestionar. Para mi era difícil publicar y posicionarme -la página me daba muchos fallos-, y no podía atender a mi prioridad en la red, que es compartir recursos que os sirvan de utilidad.

Dicen los sabios que la solución más simple suele ser la más adecuada. Por eso, decido regresar al blog donde empecé a compartir con vosotros conocimiento, herramientas y reflexión. Es un página humilde, sin grandes florituras, pero más cercana a lo que soy.

Muchas cosas han cambiado en este tiempo; aunque más que cambio, ha habido una evolución, un proceso en el que me he madurado. La esencia, sin embargo, sigue intacta. Por un lado, he seguido creciendo a partir de la experiencia con nuevos clientes, he continuado formándome, he podido compartir experiencias y conocimiento con grandes profesionales; en la otra cara de la misma moneda, he seguido madurando como persona, trabajando para alcanzar mis propios objetivos, promoviendo mis fortalezas, abordando mis fallos. Creo que es fundamental explicaros cómo todo esto fue posible y cómo ha empezado a desarrollarse la idea de hacer un coaching con propósito, concepto que os revelaré en un entrada próxima.

Mientras tanto, he seguido trabajando por mi propia cuenta como coach, principalmente en procesos de mejora, cambio o promoción profesional. Además, he comenzado ha colaborar con un equipo multidisciplinar en un centro de neuroestimulación y desarrollo. El perfil de estos clientes es completamente diferente, pero creo que el asunto merece una entrada específica. Esta experiencia ha supuesto un enorme reto para mi: requiere mucho estudio, pero al mismo tiempo es apasionante y me enfoca, cada día más, al tipo de coaching que de verdad me llena el corazón.

Tengo previsto compartir varios recursos que publiqué en la otra página. De este periodo, también han nacido nuevos escritos, más cercanos y directos. Y es que uno de mis objetivos en estos últimos meses ha sido aprender a comunicar más y mejor.

Un elemento fundamental en este proyecto ha sido que he necesitado darme espacio y tranquilidad para dejar madurar mis ideas y poder planificar de forma consecuente. La paciencia es un gran valor y he tenido que trabajarla mucho durante estos meses porque las cosas no siempre han sucedido tan rápido y tan bien como me gustaría. Sin embargo, esto ha sido muy bueno para mi, ya que he podido explorar otras modelos de comunicación que me han gustado mucho.

Por otro lado, he comenzado a ofrecer formaciones relacionadas con desarrollo personal y profesional y en ello he descubierto cuánto me gusta esta labor. Creo que me gusta enseñar tanto como aprender. Las formaciones, siendo la mayoría del tipo taller o worshop, permiten que cada uno comparta lo mejor de sí mismo. Me gusta compartir ideas, retar, pero también hacer reír a la gente, promover que miren sus problemas desde un punto de vista diferente y darles herramientas para ver sus objetivos un poco más accesibles.

Al margen de todo esto, en lo personal, yo misma soy una persona mucho más feliz de lo que era cuando comencé a trabajar como coach, hace dos años y medio. En aquel entonces tenía una fuerte intuición, o vocación, pero no tenía claro cómo canalizarla y esto resultaba duro. Ahora mismo, estoy en esa etapa de tu vida en la que cada semana resulta mejor que la anterior. Y esa sensación de bienestar, de alegría, de vivir apasionada con mi trabajo es algo que se transmite. A día de hoy, pienso que este bienestar no tiene tanto que ver con logros específicos o aspectos externos, que los hay. Más bien, es consecuencia directa de que me conozco mucho mejor, tengo mucho más claro qué quiero y cómo ir a por ello.

Este es el trabajo del que me siento más orgullosa y el que me hace sentir más capacitada como coach. Un coach no debe tener la expectativa de ser perfecto y nunca lo será, pero ante todo, debe ser íntegro.

La integridad es la honestidad con uno mismo, que se expresa a los demás en forma de respeto: no podemos pedir que nos contraten si no somos capaces de mirarnos al espejo y examinarnos, o de levantarnos del sofá e ir a por lo que queremos. El éxito y el fracaso, en ese camino, son medidas relativas. A veces, un fracaso me puede ofrecer un aprendizaje inestimable. En este caso, la página web es un ejemplo. Regresar al blog original me permite reconectar con el proyecto original, donde la sencillez y la ilusión, la intuición, la vocación y la voluntad, brillaban por encima de la imagen de marca. Esto tiene mucho más que ver conmigo y, por eso, inicio con alegría esta nueva etapa.

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