Cómo definir objetivos

Uno de los elementos más importantes de mi trabajo como coach es ayudar a mis clientes a realizar una correcta definición de sus objetivos. Al científico Albert Einstein se le atribuye la siguiente frase:

“Si tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, dedicaría los primeros 55 minutos para encontrar la pregunta apropiada. Una vez supiera la pregunta correcta, podría resolver el problema en cinco minutos”

En mi opinión, esto que aplica Einstein a la formulación de la pregunta, y que los filósofos han refinado a lo largo de los siglos, se aplica también a los objetos. El motivo es simple:

  1. Resolver preguntas y trabajar por objetivos, ambos, requieren un esfuerzo, mayor o menor, por nuestra parte.
  2. Si no definimos correctamente la pregunta o el objetivo, podemos derrochar nuestro esfuerzo, dando palos de ciego en la dirección equivocada.

Si partimos de la premisa de que somos seres finitos, que el esfuerzo siempre tiene un coste y que nuestro tiempo y otros recursos son limitados, la estrategia más inteligente de ahorro, es tener claro:

  • En el caso de la pregunta qué es lo que deseamos resolver
  • En el caso del objetivo, saber realmente a dónde queremos ir

Una vez definimos correctamente nuestro objetivo, es mucho más fácil generar posibilidades de acción e identificar cuáles serían las acciones más eficientes para empezar a hacerlos realidad. Esto, por supuesto, repercute en un incremento de tus probabilidades de éxito.

A continuación, os presto un esquema a partir de acrónimos que los coaches usamos para ayudar a filtrar objetivos:

Indira Coach - Objetivos

También dejo una pequeña reseña con el sentido de los adjetivos del esquema, para que consultéis cualquier duda que os pueda surgir:

Específico: es decir, concreto, distinguible de otras cosas. Un ejemplo de objetivo no específico: “Quiero ser mejor persona”.

Medible: Tienes que poder definir criterios específicos que te permitan detectar si has conseguido o no el objetivo. Existen objetivos materiales, en los que estos es sencillo. Si no es así, debes poder definir criterios. Por ejemplo, si la raíz de tu objetivo es estar de mejor humor puedes buscar algunos medidores: no discutir con seres queridos, ni en el trabajo, dormir bien, tener ganas de sonreír a menudo, etc.

Alcanzable y realista: esto no implica que tengas que ponerte limitaciones ni que tengas que renunciar a la ambición, consiste en que un buen objetivo, no es un objetivo imposible de conseguir. Qué es imposible, alcanzable o realista, queda bajo el criterio del que define el objetivo.

Por etapas: cuando definas objetivos, ponte plazos temporales y procura definir las diferentes etapas para conseguirlo.

Formulados en positivo: Por mi experiencia, este es el término que más descuadra, al mismo tiempo que uno de los más importantes. Por ejemplo, si digo “quiero dejar de fumar”, estoy formulando un objetivo en negativo porque realmente, dejar de fumar, es una no acción. “Quiero fumar 0 cigarros de aquí a X periodo de tiempo y quiero sentirme cómodo con ello”, aunque también podría formularlo en un sentido más amplio. “Quiero tener una vida más sana”. Si este es tu objetivo, define, recuerda que has de ser específico: ¿qué significa “más sana para ti”? Un ejemplo: hacer deporte tres veces por semana, comer verduras a diario, tomar comida basura como mucho una vez a la semana, apuntarme a clases de baile, etc.

 

Comprendidos: si se trata de un objetivo personal, este término es casi evidente. Sin embargo, si los objetivos que tú generas vas a incluir a tu equipo de trabajo, debes asegurarse de que sean comprensibles y se entiendan.

Pertinentes: o relevantes. Volvemos al hecho de que somos seres finitos. ¿Qué relevancia o importancia tiene para ti este objetivo?

Éticos: evidentemente, si dejas la ética a un lado, tu objetivo puede estar muy bien formalmente, pero será un mal objetivo.

Desafiantes: si se trata de algo muy sencillo para ti, algo que por ejemplo haces a diario, no es necesario que te tomes la molestia de formular el objetivo. Es más, más que un objetivo, será un hábito o una rutina. Planteamos que los objetivos sean desafiantes para que no coartes tu propio potencial, muy posiblemente puedes llegar más lejos de lo que piensas.

Legales y apropiados: si quieres tener problemas con la ley, no seré yo la que te de la idea.

Inofensivos para el medio ambiente: te en cuenta que no vives sólo, tu voluntad no es ley, y tus objetivos deben adaptarse al mundo en el que vives.

Registrados: es decir, por escrito, grabados en video o pintados en la puerta de tu casa, pero conservados de manera que en algún momento puedas comprobar si los has alcanzado o no.

Te sugiero que si tienes un objetivo claro, lo primero que hagas sea escribirlo tal y como lo has pensado originalmente, y a partir de ahí, te preguntes si cumple los siguientes requisitos. Si no lo hace, puedes reformularlo después.

Si quieres saber más objetivos, sigue mis próximos artículos, donde encontrarás algunas pautas más.

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